lunes, 6 de octubre de 2025

Espacios compartidos en el mercado urbano

 

Pintura tradicional oriental estilo Xieyi

 

Título: Espacios compartidos en el mercado urbano

 Muestra el alma de un pueblo que sembró raíces en la tierra ajena, con manos propias, haciendo del mercado, un altar de vida.

Autor: María E. (Mery) González Toledo

Técnica: Pintura Tradicional China Xieyi

Materiales: Tinta china sobre Papel Xuan

Dimensiones de la obra: 37 x 48 CMS


Una calle vibrante de La Habana colonial se despliega en vertical, como un pergamino que respira memoria. Toldos se extienden entre balcones de madera y fachadas desgastadas, mientras carretillas de madera ruedan entre vendedores con sombreros de paja y de cono, vestidos con ropas sencillas.

El suelo de adoquines irregulares refleja la humedad de la mañana, mientras los primeros transeúntes cruzan, conversan y la plaza se convierte en un corredor de encuentros y contrastes. 

Bajo el sol tropical, migrantes chinos —recién liberados de contratos de servidumbre o en busca de nuevas oportunidades— despliegan su ingenio en carretillas de madera y puestos improvisados. Con pantalones anchos, camisas de lino y alpargatas gastadas, ofrecen frutas exóticas y vegetales frescos a los transeúntes criollos, mulatos y europeos que cruzan la ciudad.

Las casas coloniales al fondo, con sus balcones de hierro forjado y fachadas descoloridas, observan en silencio el cambio que se gesta. Esta escena no es solo un mercado: es el testimonio de una diáspora que, pese a la marginación, comienza a tejer su lugar en el tejido urbano y cultural de Cuba. 

La técnica Xieyi, con sus pinceladas libres y su énfasis en la esencia más que en el detalle, permite que el espectador sienta el bullicio, el aroma de las frutas, y la dignidad silenciosa de quienes las ofrecen.

El farol cuelga como un recuerdo, la carretilla cruje con historia y esperanza, y cada melón, cada boniato, cada gesto, es un poema que no cabe en los libros. Aquí no hay ruido, solo tinta y viento, y el alma de un pueblo que sembró raíces en la tierra ajena, con manos propias, haciendo del mercado, un altar de vida.

 

Nota: Esta obra es la cuarta de la serie cronológica “Raíces en la tierra ajena”, que rinde homenaje a la resiliencia, la memoria y la identidad de la comunidad china en Cuba.  

 

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